Diabetes tipo 5: qué es la nueva categoría que los científicos no terminan de aceptar

En resumen: La diabetes tipo 5, también llamada diabetes desnutrida o MRDM, es una forma de diabetes causada por desnutrición crónica severa que afecta principalmente a adultos jóvenes y delgados en países de bajos ingresos. En 2024, la Federación Internacional de Diabetes (IDF) retomó formalmente su reconocimiento tras décadas de debate, aunque los criterios diagnósticos exactos siguen sin consenso global y la OMS todavía no la incluye como categoría oficial en su clasificación.

La OMS propuso oficialmente una quinta forma de diabetes en 2024, pero los expertos siguen discutiendo si merece su propia categoría o si complica más de lo que aclara.

¿Qué es la diabetes tipo 5?

La diabetes tipo 5 es una forma de diabetes causada por desnutrición crónica severa, no por autoinmunidad ni por resistencia a la insulina. Su nombre técnico es MRDM (Malnutrition-Related Diabetes Mellitus, o diabetes mellitus relacionada con la desnutrición). Afecta principalmente a adultos jóvenes delgados en regiones con inseguridad alimentaria persistente, como partes de India y África subsahariana.

Lo que la distingue de los tipos más conocidos es el perfil del paciente: joven, con bajo peso, sin historial familiar de diabetes tipo 2 y con una función pancreática deteriorada por déficits nutricionales durante años. No encaja en el molde del diabético tipo 1 —sin marcadores autoinmunes— ni en el del tipo 2 —sin obesidad ni resistencia a la insulina marcada—.

El concepto no es nuevo. La OMS ya lo mencionó en clasificaciones de los años 80 bajo el nombre de «diabetes tropical», pero lo retiró en 1999 por falta de evidencia suficiente. Lo que ocurrió en 2024 fue su regreso formal al debate científico.

¿Por qué está sonando ahora?

En 2024, la Federación Internacional de Diabetes (IDF) creó un grupo de trabajo específico para estudiar y redefinir esta categoría, lo que volvió a poner el tema en la agenda médica global. El anuncio generó cobertura en publicaciones especializadas como Lancet Diabetes & Endocrinology, que publicó análisis sobre la viabilidad de reconocerla como diagnóstico independiente.

Detrás del resurgimiento hay un problema concreto: se estima que decenas de millones de personas en países de bajos ingresos reciben diagnósticos incorrectos de diabetes tipo 1 o tipo 2 y, por tanto, tratamientos que no funcionan para ellas. Algunos investigadores cifran en más de 20 millones de personas las que podrían estar afectadas por esta forma específica de diabetes a nivel global, aunque la cifra varía según los criterios que se usen para definirla.

El debate también creció porque la diabetes, globalmente, sigue disparándose: la IDF calcula que 537 millones de adultos vivían con diabetes en 2021 y que esa cifra podría superar los 780 millones en 2045. Con ese volumen, afinar las categorías diagnósticas tiene consecuencias médicas y económicas reales.

¿Por qué debería importarte?

Si vives en España, México o Argentina, la diabetes tipo 5 no te afecta de forma directa, pero su reconocimiento sí puede cambiar cómo se trata a pacientes delgados con diabetes en cualquier sistema de salud. Hoy, un médico en Ciudad de México o Madrid que atiende a alguien joven, delgado y con diabetes sin marcadores autoinmunes probablemente lo clasifica como tipo 1 atípico o tipo 2 inusual. Si la categoría tipo 5 se formaliza, ese mismo médico tendría un protocolo distinto.

Más allá del caso individual, el debate importa porque cuestiona cómo clasificamos enfermedades en un sistema médico diseñado mayoritariamente desde países ricos. La diabetes tipo 1 y tipo 2 se definieron sobre poblaciones occidentales. La tipo 5 existe, en parte, porque esas categorías dejaron fuera a millones de pacientes que no encajaban.

Hay también una dimensión práctica para cualquier lector: entender que no toda diabetes es igual ayuda a desterrar el mito de que «te da diabetes por comer mucho azúcar». La tipo 5 afecta a personas que, literalmente, no han tenido suficiente para comer.

Lo que necesitas saber

  • No es lo mismo que las otras cuatro: La tipo 1 es autoinmune, la tipo 2 está ligada al sobrepeso y la resistencia a la insulina, la tipo 3c se asocia a daño pancreático por otras enfermedades, y la tipo 4 (gestacional) ocurre durante el embarazo. La tipo 5 tiene un mecanismo propio vinculado a la desnutrición crónica.
  • El mayor obstáculo es el diagnóstico: No existe todavía una prueba específica para detectarla. Los médicos deben descartarla por exclusión, lo que la hace difícil de identificar en sistemas de salud con pocos recursos.
  • El tratamiento es diferente: Estos pacientes no responden igual a la insulina ni a los fármacos orales estándar. Algunos estudios sugieren que mejorar la nutrición puede ser tan o más efectivo que la medicación, algo que cambia completamente el enfoque clínico.
  • El reconocimiento oficial sigue pendiente: La IDF tiene un grupo de trabajo activo, pero la OMS no ha actualizado su clasificación diagnóstica. Hasta que eso ocurra, no habrá código oficial, lo que complica el registro estadístico y la investigación.
  • El debate científico es legítimo: Parte de la comunidad médica teme que crear una nueva categoría sin criterios sólidos genere confusión diagnóstica. No es negacionismo: es precaución ante una enfermedad que, mal catalogada, puede tratarse de forma incorrecta durante años.

La postura más razonable, a día de hoy, es la siguiente: probablemente la diabetes tipo 5 existe como entidad clínica diferenciada, pero necesita criterios diagnósticos más precisos antes de adoptarse globalmente. El trabajo de la IDF va en la dirección correcta. Acelerar el consenso sin la evidencia suficiente no ayuda a los pacientes que esta categoría pretende proteger.

Preguntas frecuentes sobre diabetes tipo 5

¿Qué es la diabetes tipo 5 y en qué se diferencia de la tipo 1 y tipo 2?

La diabetes tipo 5 es una forma de diabetes causada por desnutrición severa y crónica. No implica el ataque autoinmune al páncreas que define a la tipo 1, ni la resistencia a la insulina asociada al sobrepeso que caracteriza a la tipo 2. Afecta principalmente a adultos jóvenes y delgados en regiones con inseguridad alimentaria, como partes de India y África subsahariana, y su tratamiento óptimo es distinto al de los otros tipos.

¿La OMS reconoció oficialmente la diabetes tipo 5?

No oficialmente. La Federación Internacional de Diabetes (IDF) creó en 2024 un grupo de trabajo para estudiarla y reintroducirla en la agenda científica, pero la OMS todavía no ha actualizado su clasificación diagnóstica para incluirla como categoría separada. Sin ese paso, no existe un código clínico oficial para registrarla ni protocolos de tratamiento estandarizados a nivel global.

¿Por qué los científicos no se ponen de acuerdo sobre la diabetes tipo 5?

El debate central gira en torno a si los pacientes etiquetados como «tipo 5» no podrían encajar en subtipos ya existentes. Algunos investigadores argumentan que los criterios diagnósticos actuales no son suficientemente precisos ni aplicables de forma universal. La preocupación no es menor: clasificar mal a un paciente puede llevar a un tratamiento incorrecto durante años. La revista Lancet Diabetes & Endocrinology ha publicado análisis que reflejan exactamente esta tensión entre reconocimiento y rigor científico.

¿Esto me afecta si vivo en España, México o Argentina?

De forma directa, poco: la diabetes tipo 5 se concentra en poblaciones con desnutrición crónica severa. Sin embargo, su reconocimiento puede cambiar cómo se diagnostican y tratan pacientes delgados con diabetes en cualquier sistema de salud, incluidos los occidentales y latinoamericanos urbanos. También tiene un impacto indirecto en cómo se financian los tratamientos y se diseñan las políticas de salud pública globales.

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