En resumen: La familia Fanjul, magnates cubanoamericanos dueños de Florida Crystals y Domino Sugar, ha canalizado decenas de millones de dólares en donaciones políticas durante tres décadas para mantener los aranceles proteccionistas que blindan su negocio azucarero — y que, de paso, cierran el mercado estadounidense a exportadores de México, Guatemala y República Dominicana. Con Donald Trump de vuelta en la Casa Blanca y Marco Rubio como Secretario de Estado desde enero de 2025, ese blindaje no va a desaparecer pronto.
La familia Fanjul controla el mayor imperio azucarero de EE.UU. y lleva décadas financiando la política americana. Esto es lo que hacen con ese dinero y por qué le importa a Latinoamérica.
¿Quiénes son los Fanjul y de dónde viene su fortuna?
Los Fanjul son una familia cubanoamericana que construyó el mayor imperio azucarero privado de Estados Unidos después de huir de la revolución de Fidel Castro en 1959. Alfonso («Alfy») y José («Pepe») Fanjul son los hermanos más visibles del clan, con una fortuna familiar estimada en más de 8.000 millones de dólares según estimaciones recientes de Bloomberg y Forbes.
Llegaron a Florida casi sin nada y compraron tierras en los Everglades cuando nadie las quería. Hoy controlan Florida Crystals, la mayor azucarera integrada de EE.UU., y American Sugar Refining, la empresa matriz detrás de la icónica marca Domino Sugar. Juntas, sus compañías procesan aproximadamente el 50% del azúcar refinado que se consume en Estados Unidos.
No es solo un negocio de caña. Los Fanjul tienen plantaciones en Florida, República Dominicana y Bélgica, más operaciones de bioenergía y bioplásticos. La diversificación les ha dado músculo financiero — y ese músculo lo han usado, sistemáticamente, en Washington.
¿Por qué están sonando ahora: su conexión con Trump y Rubio
La familia Fanjul está en el centro de atención porque dos de sus aliados políticos más directos acaban de asumir el poder máximo en Washington. Donald Trump tomó posesión como presidente en enero de 2025 y nombró a Marco Rubio Secretario de Estado, el cargo diplomático más alto del gobierno federal estadounidense.
Rubio no es un nombre cualquiera para los Fanjul. El senador por Florida ha recibido apoyo económico del entorno familiar durante varios ciclos electorales, y representa exactamente el perfil que necesita el lobby azucarero: republicano, de origen cubano, con base en Florida — el estado donde se produce prácticamente toda la caña de azúcar del país.
El vínculo con Trump también tiene historia. Alfy Fanjul era conocido en los noventa como donante demócrata — llegó a estar en la lista de invitados de Bill Clinton — pero el giro familiar hacia el Partido Republicano fue progresivo y hoy es inequívoco. Las donaciones de la familia y sus empresas a causas republicanas durante los ciclos 2020 y 2024 suman cifras que los analistas de financiación política sitúan en decenas de millones de dólares en total, incluyendo aportaciones a Super PACs y comités de acción política vinculados a Trump.
¿Por qué debería importarte?: el impacto real en Latinoamérica
El lobby azucarero que financian los Fanjul tiene consecuencias directas y medibles para las economías exportadoras de América Latina. El mecanismo es simple: presionan al Congreso para mantener aranceles elevados y cuotas estrictas de importación que limitan la entrada de azúcar extranjera al mercado estadounidense.
Países como México, Guatemala, Brasil y República Dominicana producen azúcar a menor coste que EE.UU. y podrían vender mucho más al mercado americano si las barreras arancelarias no existieran. El programa de cuotas de importación de azúcar de EE.UU. — conocido como TRQ, por sus siglas en inglés — fija un volumen máximo anual para cada país exportador. Superado ese límite, los aranceles se disparan hasta niveles que hacen el negocio inviable.
Esto no es teoría económica abstracta. Hay productores guatemaltecos y dominicanos que llevan años viendo cómo sus cuotas se estancan o se recortan mientras el precio interno del azúcar en EE.UU. se mantiene artificialmente alto. Según datos del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), el precio promedio del azúcar refinado en el mercado doméstico estadounidense suele ser entre un 60% y un 80% más alto que el precio mundial — una brecha que beneficia directamente a los Fanjul y que pagan los consumidores y las empresas alimentarias americanas.
- México es uno de los exportadores más afectados: el TLCAN/T-MEC abrió parcialmente la puerta, pero los Fanjul presionaron durante años para retrasar y limitar ese acceso.
- Guatemala y República Dominicana dependen de sus cuotas TRQ para exportar; cualquier reducción golpea directamente el empleo rural en sus regiones cañeras.
- Brasil, el mayor productor mundial de azúcar, tiene acceso mínimo al mercado estadounidense, lo que distorsiona los precios globales.
- Las empresas alimentarias de EE.UU. que usan azúcar como insumo — desde refrescos hasta galletas — pagan más caro que sus competidoras en otros países, lo que reduce su competitividad.
Lo que necesitas saber: cómo funciona el lobby azucarero y qué puede cambiar
El lobby azucarero estadounidense es uno de los más eficaces y longevos de Washington, y los Fanjul están en su núcleo desde hace décadas. No operan solos: la American Sugar Alliance agrupa a productores de caña y remolacha de varios estados, pero Florida — territorio Fanjul — aporta el mayor músculo económico y político.
La estrategia es clásica y funciona: donar a candidatos de ambos partidos en estados clave, financiar think tanks que justifican el proteccionismo azucarero, y mantener un equipo de lobistas permanente en Capitol Hill. El sector azucarero en su conjunto gastó más de 50 millones de dólares en lobbying durante la última década, según registros de OpenSecrets — y eso sin contar las donaciones electorales directas.
Con Trump y Rubio en el poder, la pregunta es si algo va a cambiar. La respuesta honesta: probablemente no, al menos no a favor de los exportadores latinoamericanos. Trump ha construido su marca política sobre el proteccionismo comercial, y el azúcar es uno de los sectores donde ese proteccionismo tiene más tradición bipartidista. Rubio, por su parte, no tiene incentivos para molestar a uno de los grupos de donantes más poderosos de su estado.
Hay un matiz que vale la pena señalar: si Trump decide usar los aranceles azucareros como herramienta de negociación con México o con otros países en el marco del T-MEC, las cuotas podrían moverse — pero no necesariamente en la dirección que beneficia a los latinoamericanos. La tendencia más probable es que se usen como palanca de presión, no como concesión.
- Los aranceles al azúcar fuera de cuota en EE.UU. pueden llegar al 64% ad valorem — un muro arancelario casi infranqueable.
- El sistema TRQ lleva vigente desde 1990 y ha sobrevivido a gobiernos demócratas y republicanos por igual.
- Cualquier reforma requiere mayoría en el Congreso — donde el lobby azucarero tiene aliados en ambos partidos.
- El T-MEC se revisa en 2026: ese será el próximo momento clave para ver si México consigue ampliar su acceso al mercado azucarero estadounidense.
Lo que está claro es que la familia Fanjul no financia política por altruismo. Cada dólar donado a Trump, a Rubio o a cualquier otro candidato es una inversión calculada para proteger un modelo de negocio que depende, estructuralmente, de que las reglas del juego no cambien. Hasta ahora, esa inversión les ha rentado.
Preguntas frecuentes sobre la familia Fanjul y el lobby azucarero
¿Quiénes son los Fanjul y a qué se dedican?
Los Fanjul son una familia cubanoamericana exiliada tras la revolución de Castro que construyó en Florida el mayor imperio azucarero privado de Estados Unidos. Controlan marcas como Domino Sugar y Florida Crystals, con una fortuna estimada en más de 8.000 millones de dólares. Sus empresas procesan aproximadamente el 50% del azúcar refinado que se consume en EE.UU.
¿Cuánto dinero han donado los Fanjul a políticos como Trump o Rubio?
Los Fanjul y sus empresas han canalizado decenas de millones de dólares en donaciones políticas durante las últimas tres décadas, siendo uno de los mayores financiadores del Partido Republicano en Florida. Han apoyado económicamente tanto a Donald Trump como a Marco Rubio en múltiples ciclos electorales, incluyendo los de 2020 y 2024, a través de donaciones directas y aportaciones a Super PACs.
¿Por qué el lobby azucarero de los Fanjul afecta a países de Latinoamérica?
El lobby que financian los Fanjul presiona al Congreso de EE.UU. para mantener aranceles elevados y cuotas de importación que bloquean el azúcar más barato de México, Guatemala, Brasil y República Dominicana. Los aranceles fuera de cuota pueden alcanzar el 64%, lo que hace prácticamente inviable exportar al mercado estadounidense por encima del volumen asignado a cada país.
¿Qué puede cambiar con Marco Rubio como Secretario de Estado y la vuelta de Trump?
Con Rubio en el Departamento de Estado y Trump en la Casa Blanca desde enero de 2025, los analistas prevén que las políticas proteccionistas del azúcar se mantendrán o endurecerán. El próximo momento clave será la revisión del T-MEC en 2026, donde México intentará ampliar su cuota de exportación azucarera — aunque el resultado dependerá en parte de la presión que ejerza el lobby Fanjul sobre los negociadores americanos.