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En resumen: General Motors recopiló datos de conducción de millones de vehículos a través de su programa OnStar Smart Driver y los vendió a brokers de datos como LexisNexis Risk Solutions y Verisk Analytics, quienes los usaron para que las aseguradoras ajustaran —y en muchos casos dispararan— las primas hasta 5.000 dólares anuales por conductor. GM suspendió el programa en marzo de 2024 tras una investigación del New York Times que destapó el negocio.
GM compartió información detallada de millones de conductores con empresas como LexisNexis y Verisk sin que la mayoría lo supiera. El resultado: primas disparadas. Te explicamos cómo funciona este negocio, quién más lo hace y cómo protegerte.
OnStar Smart Driver era un rastreador de conducción que enviaba tus datos a aseguradoras
OnStar Smart Driver era un programa de General Motors que registraba, en tiempo real, cada aceleración brusca, cada frenada fuerte, la velocidad, los kilómetros recorridos y las horas de uso del vehículo. Se presentaba como una herramienta para mejorar hábitos al volante. Lo que no quedaba claro era el destino final de esa información.
GM enviaba esos registros a dos brokers de datos: LexisNexis Risk Solutions y Verisk Analytics. Estas empresas construían perfiles individuales y los vendían a aseguradoras como Allstate y State Farm. LexisNexis llegó a generar informes de hasta 258 páginas por conductor basados únicamente en datos captados por OnStar.
El proceso era casi invisible para el usuario. Muchos conductores activaron Smart Driver creyendo que era un servicio de asistencia o conectividad, sin imaginar que sus datos acabarían en manos de su aseguradora meses después.
El escándalo estalló en marzo de 2024 cuando el New York Times documentó casos concretos
El detonante fue una investigación del New York Times publicada en marzo de 2024 que documentó casos concretos de conductores cuyas primas subieron miles de dólares tras la consulta de datos vendidos por GM. El artículo identificó aumentos de hasta 5.000 dólares anuales en la prima del seguro atribuibles directamente a esos registros de telemetría.
La presión fue inmediata: General Motors suspendió OnStar Smart Driver ese mismo mes. Sin embargo, la suspensión no borra los datos ya recopilados ni los informes que LexisNexis y Verisk ya tienen en sus bases de datos.
La Federal Trade Commission (FTC) abrió en 2024 una investigación amplia sobre el sector. El foco no está solo en GM: Ford, Honda, Hyundai y Kia también han sido señalados por prácticas similares de recopilación y comercialización de datos de telemetría.
Aunque no tengas un GM, tu coche conectado probablemente ya genera datos que se pueden vender
La venta de datos de conducción a aseguradoras no es un problema exclusivo de General Motors: es un modelo de negocio extendido entre fabricantes de coches conectados. Si tienes un vehículo fabricado en la última década con conectividad integrada —Bluetooth, Wi-Fi, app del fabricante—, tu coche probablemente ya genera datos de telemetría.
El impacto económico es directo. Una subida de 5.000 dólares anuales en la prima del seguro equivale, para muchas familias, a uno o dos meses de salario. Y lo más frustrante es que esa subida llega sin explicación: la aseguradora ajusta la tarifa con datos de terceros sin que el conductor sepa qué información se usó.
Hay además una cuestión de consentimiento real. El consentimiento enterrado en páginas de términos y condiciones no es consentimiento informado. Los conductores que activaron OnStar Smart Driver no tomaron una decisión libre sobre compartir sus datos con aseguradoras; simplemente no sabían que eso era parte del trato.
GM fue el caso más sonado, pero LexisNexis y Verisk operan en más de 30 mercados internacionales
El mercado de datos de conducción mueve miles de millones de dólares. LexisNexis Risk Solutions trabaja con múltiples fabricantes y brokers de seguros en varios países. Verisk Analytics opera en más de 30 mercados internacionales.
La regulación varía mucho según la región:
- Estados Unidos: la regulación es fragmentada por estados. California tiene la ley de privacidad más estricta (CCPA), pero en la mayoría de estados el consentimiento en los términos del servicio es legalmente suficiente para compartir estos datos.
- España y la Unión Europea: el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exige consentimiento explícito, específico e informado. Los fabricantes deben identificar claramente para qué se usan los datos y con quién se comparten. Eso limita —aunque no elimina— estas prácticas.
- América Latina: la protección es más débil y dispar. Argentina tiene una ley de protección de datos, Colombia aprobó la Ley 1581 y Brasil cuenta con la LGPD desde 2020, pero la aplicación práctica es irregular y los coches conectados operan en un área gris regulatoria en la mayoría de países de la región.
Cómo proteger tus datos de conducción:
- Desactiva los servicios de telemetría en el menú de tu vehículo o en la app del fabricante. Busca opciones como «datos de conducción», «análisis de viaje» o «servicios conectados» y desactívalos.
- Revisa los permisos de la app del fabricante en tu teléfono. Muchas apps solicitan acceso permanente a ubicación y datos del vehículo que no son necesarios para funciones básicas.
- Si estás en EE. UU., solicita tu informe de conducción a LexisNexis. La empresa está obligada a facilitarte una copia gratuita bajo la Fair Credit Reporting Act. Puedes pedirlo en el sitio oficial de LexisNexis Risk Solutions.
- Pregunta a tu aseguradora qué fuentes de datos usa para calcular tu prima. Tienes derecho a saberlo, y en muchos estados de EE. UU. y en toda la UE puedes impugnar decisiones basadas en datos incorrectos.
- Evita los programas de «conducción inteligente» opcionales que prometen descuentos a cambio de monitorización. El descuento rara vez compensa el riesgo de que esos datos acaben usándose en tu contra.
Lo que hace especialmente grave este caso no es solo la escala —millones de conductores afectados— sino la asimetría de información. GM sabía exactamente qué pasaba con los datos. Los conductores, no. Esa brecha es el verdadero problema, y no desaparece porque GM haya suspendido el programa.
Preguntas frecuentes sobre General Motors y la venta de datos de conducción a aseguradoras
¿Qué datos vendía General Motors a las aseguradoras?
GM vendía registros detallados captados por OnStar Smart Driver: aceleraciones bruscas, frenadas, velocidad, kilómetros recorridos y horas de uso. LexisNexis llegó a tener informes de hasta 258 páginas por conductor construidos a partir de ese historial, según la investigación del New York Times publicada en marzo de 2024.
¿Cuánto podían subir el seguro del coche por culpa de estos datos?
Según el New York Times, algunos conductores vieron sus primas incrementarse hasta 5.000 dólares anuales después de que sus aseguradoras consultaran los datos de conducción vendidos por GM a través de LexisNexis o Verisk Analytics. El aumento llegaba sin que el conductor recibiera una explicación directa del motivo.
¿Solo General Motors hace esto o hay más fabricantes que venden datos de conducción?
No es solo GM. Fabricantes como Ford, Honda, Hyundai y Kia han sido investigados por prácticas similares. La FTC abrió en 2024 una investigación amplia sobre el sector. LexisNexis Risk Solutions y Verisk Analytics trabajan con múltiples marcas y operan en decenas de mercados internacionales.
¿Esto también pasa en España o en América Latina? ¿Cómo puedo protegerme?
En España el RGPD limita estas prácticas y exige consentimiento explícito, aunque los coches conectados siguen recopilando datos. En América Latina la regulación es más débil y dispar. Para protegerte: desactiva los servicios de telemetría en tu vehículo, revisa los permisos de las apps del fabricante y, si estás en EE. UU., solicita a LexisNexis tu informe de conducción gratuito bajo la Fair Credit Reporting Act.
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