Paro cardíaco: qué hacer en los primeros minutos

En resumen: Ante un paro cardíaco, llamar al 112 (o 911) e iniciar RCP de inmediato —30 compresiones y 2 respiraciones de rescate en ciclos repetidos— puede duplicar o triplicar las probabilidades de supervivencia, según la American Heart Association. Sin intervención en los primeros 4 a 6 minutos, el daño cerebral irreversible ya está en marcha.

Cada segundo cuenta: aprende los pasos exactos de RCP y desfibrilador antes de que llegue la ambulancia y salva una vida.

Qué es un paro cardíaco y por qué es diferente a un infarto

Un paro cardíaco es la detención súbita del bombeo del corazón, lo que interrumpe el flujo de sangre al cerebro y al resto del cuerpo en cuestión de segundos. No es lo mismo que un infarto, aunque uno puede desencadenar el otro. En un infarto, el corazón sigue latiendo, pero con una arteria bloqueada. En un paro cardíaco, el corazón deja de funcionar del todo.

La persona pierde el conocimiento, no respira con normalidad y no responde a ningún estímulo. Eso es lo que debes buscar antes de actuar.

Cada año mueren decenas de miles de personas en España y América Latina por paros cardíacos que ocurren fuera del hospital, muchos de ellos en presencia de testigos que no supieron qué hacer. La Cruz Roja estima que saber actuar en los primeros minutos marca la diferencia entre la vida y la muerte —literalmente.

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Cómo actuar ante un paro cardíaco: los pasos exactos

El protocolo básico de primeros auxilios cardíacos se resume en tres acciones: llamar, comprimir y, si hay uno disponible, usar el desfibrilador. El orden importa, pero no te paralices buscando la secuencia perfecta: hacer algo siempre es mejor que no hacer nada.

  1. Comprueba que la persona no responde. Sacúdela suavemente por los hombros y pregunta en voz alta: «¿Estás bien?». Si no hay respuesta y no respira con normalidad (o solo hace gasps —jadeos irregulares—), actúa de inmediato.
  2. Llama al número de emergencias. En España, marca el 112. En México y Colombia, el 911. En Argentina, el 107. Si hay más gente alrededor, señala a alguien específico: «Tú, llama ahora mismo al 112.» Delegar en nadie concreto significa que nadie llama.
  3. Coloca a la persona boca arriba sobre una superficie dura. El suelo es perfecto. Un colchón o un sofá amortiguan las compresiones y las vuelven inútiles.
  4. Inicia las compresiones torácicas. Pon el talón de tu mano dominante en el centro del pecho —justo sobre el esternón—, entrelaza los dedos de ambas manos y presiona fuerte. La profundidad correcta es entre 5 y 6 centímetros. El ritmo: 100 a 120 compresiones por minuto, el equivalente aproximado al tempo de la canción «Stayin’ Alive» de los Bee Gees —sí, funciona como referencia y la American Heart Association la usa oficialmente en sus materiales de formación.
  5. Alterna compresiones con respiraciones de rescate si estás entrenado. La secuencia recomendada es 30 compresiones seguidas de 2 respiraciones. Si no te sientes seguro dando respiraciones, las compresiones continuas sin pausa también salvan vidas —el Servicio de Emergencias Médicas 112 lo confirma en sus protocolos de atención telefónica.
  6. Usa un desfibrilador externo automático (DEA) en cuanto esté disponible. El aparato te guía por voz paso a paso: abre la carcasa, coloca los electrodos según el diagrama ilustrado en las propias pegatinas, y deja que el DEA analice el ritmo. Solo descarga si detecta que hace falta. No puedes hacer daño si sigues sus instrucciones.
  7. No pares hasta que llegue la ambulancia o la persona recupere la respiración normal. Es agotador. Pide a alguien que te releve cada dos minutos si puedes.

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Errores frecuentes que reducen las posibilidades de supervivencia

El error más común y más costoso es esperar a que alguien más actúe. En situaciones de emergencia, cuando hay varias personas presentes, la responsabilidad se diluye —nadie actúa porque asume que otro lo hará. Se llama difusión de responsabilidad, y en un paro cardíaco puede ser fatal.

  • Compresiones demasiado suaves. Muchas personas tienen miedo de hacer daño y no presionan lo suficiente. La profundidad mínima eficaz son 5 centímetros. Una costilla rota es reparable; un cerebro sin oxígeno durante más de 6 minutos, no.
  • Interrumpir las compresiones con frecuencia. Cada pausa hace caer la presión sanguínea generada. Si estás esperando al DEA, sigue comprimiendo mientras alguien lo trae.
  • No identificar a alguien concreto para llamar al 112. «¡Que alguien llame!» no funciona. Señala a una persona específica y dale la instrucción directa.
  • No buscar un DEA porque no sabes dónde está. En España hay instalados más de 70.000 desfibriladores en espacios públicos: centros comerciales, aeropuertos, gimnasios, estaciones de metro y edificios de oficinas. Muchos ayuntamientos tienen mapas online con su ubicación exacta. Mira uno cerca de donde vives o trabajas antes de que lo necesites.

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Lo que necesitas saber antes de que ocurra

No necesitas un título médico para salvar una vida, pero sí ayuda haber practicado aunque sea una vez. La Cruz Roja y la American Heart Association ofrecen cursos presenciales y online de RCP básico que duran entre dos y cuatro horas. El entrenamiento con maniquíes mejora la confianza y la calidad de las compresiones de forma significativa.

Dicho esto, la ley protege al testigo que actúa. En España, el artículo 195 del Código Penal obliga a socorrer a quien esté en peligro manifiesto, pero también existe jurisprudencia consolidada que ampara al ciudadano de buena fe que aplica RCP sin formación certificada. En México, Argentina y Colombia existen disposiciones similares conocidas como «leyes del buen samaritano».

Otro dato que vale la pena guardar: según datos de la American Heart Association, la supervivencia tras un paro cardíaco extrahospitalario cae aproximadamente un 10% por cada minuto sin desfibrilación. El tiempo medio de llegada de una ambulancia en entornos urbanos es de 8 a 10 minutos. Esa brecha la cubre quien está presente.

Aprende dónde está el DEA más cercano a tu trabajo, tu gimnasio y tu edificio. Tarda tres minutos y puede ser la diferencia que importa.

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Preguntas frecuentes sobre paro cardíaco y primeros auxilios

¿Qué hago si alguien se desmaya y no respira?

Llama al 112 (o al número de emergencias de tu país) de inmediato, coloca a la persona boca arriba sobre una superficie dura y empieza compresiones en el centro del pecho a un ritmo de 100 a 120 por minuto. No pares hasta que llegue la ambulancia o la persona recupere la respiración normal.

¿Cómo se hace bien el RCP?

Pon el talón de tu mano en el centro del pecho, entrelaza los dedos y presiona fuerte: la profundidad correcta es entre 5 y 6 centímetros. La secuencia recomendada son 30 compresiones seguidas de 2 respiraciones de rescate si estás entrenado. Si no, las compresiones continuas sin respiraciones funcionan igual de bien y son igual de válidas según los protocolos actuales.

¿Cuándo usar un desfibrilador (DEA) y dónde encontrar uno?

Úsalo en cuanto lo tengas disponible: el desfibrilador externo automático (DEA) guía cada paso con instrucciones de voz y solo emite descarga si detecta que el ritmo cardíaco lo requiere. En España hay más de 70.000 unidades instaladas en espacios públicos. Muchos ayuntamientos publican mapas con su ubicación exacta.

¿Puedo hacer daño si hago RCP sin estar certificado?

Es muy poco probable. La legislación en la mayoría de países hispanohablantes protege al testigo que actúa de buena fe. No intervenir, en cambio, garantiza el peor resultado posible: sin RCP, el daño cerebral irreversible comienza en 4 a 6 minutos. Cualquier intento mejora las probabilidades de supervivencia frente a no hacer nada.

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