En resumen: La empresa estatal china CRRC Corporation ha probado con éxito un transformador de corriente continua de alta tensión (HVDC) diseñado para operar en el fondo marino, capaz de funcionar a 500 kilovoltios y transmitir hasta 1.000 megavatios de potencia desde parques eólicos situados a más de 100 km de la costa. Es la primera vez que una tecnología así se despliega a escala comercial directamente en el lecho marino, sin plataformas sobre el agua.
China acaba de probar un transformador submarino de alta tensión que permite instalar parques eólicos a 100 km de la costa. Así cambia el juego para la energía renovable global.
¿Qué es el transformador HVDC submarino y para qué sirve?
Un transformador HVDC submarino es un dispositivo que convierte y eleva la electricidad generada por turbinas eólicas en alta mar a muy alta tensión de corriente continua para transportarla a tierra con las mínimas pérdidas posibles. Sin él, la energía generada a gran distancia de la costa se disipa en los cables antes de llegar a ningún hogar o fábrica.
La sigla HVDC viene del inglés High Voltage Direct Current, corriente continua de alta tensión. Es la tecnología que permite mover grandes cantidades de electricidad a lo largo de cientos de kilómetros sin que el cable se «coma» la mayor parte de lo que genera.
Lo que ha hecho CRRC Corporation es dar un paso que nadie había dado antes a escala comercial: instalar ese transformador directamente en el fondo del mar, en lugar de sobre una plataforma metálica flotante. Parece un detalle técnico, pero cambia los costos de construcción y mantenimiento de forma radical.
¿Por qué está sonando ahora?
El dispositivo fue probado en 2024 y sus resultados confirmaron que puede operar a 500 kV y transmitir 1.000 MW de potencia, suficiente para abastecer a más de 500.000 hogares de forma continua. La noticia llegó a foros de ingeniería energética y medios especializados casi al mismo tiempo, y desde ahí saltó a redes sociales con una pregunta recurrente: ¿por qué no lo estaba haciendo ya Europa?
La respuesta tiene que ver con dinero y con urgencia. Europa lleva años instalando parques eólicos offshore, pero la mayoría están a menos de 60 km de la costa y usan plataformas de conversión sobre el agua, que cuestan entre dos y tres veces más de construir y mantener que una solución submarina equivalente.
China, con su capacidad industrial para producir componentes a escala y su apetito por liderar la transición energética global, eligió saltarse esa fase intermedia. El resultado es un dispositivo que redefine dónde puede instalarse un parque eólico marino y a qué precio.
¿Por qué debería importarte aunque no seas ingeniero?
Porque esta tecnología determina cuánto tardará tu país en tener energía eólica marina barata y abundante, y eso afecta directamente al precio de la electricidad a largo plazo. No es ciencia ficción: es infraestructura con plazos concretos.
Los parques eólicos a más de 60 km de la costa producen entre un 20% y un 40% más de energía que los instalados cerca de la orilla. El viento mar adentro es más fuerte, más constante y no genera conflictos con turismo, pesca costera ni navegación. El único problema era conectarlos a tierra de forma rentable. Ese problema acaba de resolverse.
Para países con costas largas y ambiciones renovables —España, Chile, México, Colombia— esta tecnología abre una ventana que antes estaba cerrada por pura economía. Si CRRC Corporation empieza a exportar estos transformadores a precios competitivos, el mapa de la energía renovable en el mundo hispanohablante puede cambiar antes de 2035.
Dicho esto, no hay que subestimar los obstáculos. Instalar y mantener equipos a 100 km del litoral, en el fondo marino, sigue siendo una operación compleja y cara. China tiene ventaja hoy porque combinó capacidad industrial con voluntad política de asumir el riesgo tecnológico. Otros países tardarán en replicar eso.
Lo que necesitas saber sobre el futuro del eólico marino
El transformador submarino de CRRC no es un experimento aislado: es la pieza que faltaba para que la energía eólica offshore a gran escala sea viable económicamente. Aquí van los puntos clave que resumen el panorama:
- China ya es el mayor mercado de eólica marina del mundo. Instaló más de 6.800 MW de capacidad offshore solo en 2022, más que cualquier otro país ese año.
- La tecnología HVDC submarina reduce costos de mantenimiento. Al eliminar las plataformas sobre el agua, se reducen los puntos expuestos a tormentas, corrosión y accidentes.
- Europa tiene tecnología similar, pero diferente. Los sistemas HVDC europeos (de empresas como Siemens Energy o ABB) operan en plataformas marinas, no en el lecho marino, lo que encarece el conjunto.
- España tiene más de 7.800 km de costa y un potencial eólico marino prácticamente sin explotar. La Ley de Cambio Climático fija objetivos, pero la infraestructura sigue siendo el cuello de botella.
- El plazo realista para ver esta tecnología exportada es 2027-2030. Primero hay que certificar el dispositivo para mercados internacionales y superar las barreras regulatorias de cada país.
- No toda la costa sirve. La profundidad del lecho marino y la geología del fondo condicionan dónde puede instalarse este tipo de infraestructura.
Lo que China ha demostrado es que el límite técnico ya no existe. Lo que queda por resolver es el límite político, regulatorio y financiero. Eso depende de cada país, y en ese terreno el ritmo lo marcan las decisiones que se toman ahora.
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Preguntas frecuentes sobre el transformador HVDC submarino de China
¿Qué es un transformador HVDC submarino y para qué sirve?
Un transformador HVDC submarino convierte y eleva la electricidad generada por turbinas eólicas en alta mar a muy alta tensión de corriente continua para transportarla a tierra con las mínimas pérdidas posibles. Sin este dispositivo, la energía generada a más de 60 km de la costa se disipa en los cables y llega a tierra reducida de forma significativa. El modelo de CRRC Corporation opera a 500 kV y transmite hasta 1.000 MW.
¿Por qué instalar parques eólicos a 100 km de la costa y no más cerca?
A mayor distancia de la costa, el viento es más fuerte, más constante y no genera conflictos con turismo, pesca o navegación costera. Los parques offshore instalados a más de 60 km producen entre un 20% y un 40% más de energía que los situados cerca de la orilla. El obstáculo hasta ahora era la tecnología para transportar esa energía a tierra de forma rentable.
¿China es el primer país en lograr esto?
Sí. China es el primer país en desplegar un transformador HVDC de estas características directamente en el lecho marino a escala comercial. Europa dispone de tecnología HVDC similar —desarrollada por empresas como Siemens Energy o ABB—, pero instalada en plataformas sobre el agua, lo que encarece considerablemente los costos de construcción y mantenimiento.
¿Cómo afecta este avance a España y América Latina?
A corto plazo no cambia la factura de la luz. A medio plazo, si CRRC Corporation exporta esta tecnología a precios competitivos, países con costas atlánticas o pacíficas como España, Chile o México podrán construir parques eólicos marinos a gran escala antes de 2035 a un costo que hoy no es viable. El potencial está ahí; la clave es cuándo llega la infraestructura.